Culpa materna en la alimentación de los hijos: cómo acompañar con calma y sin exigencias
Sin duda para la gran mayoría hay un gran impás que te motiva y da fuerzas para mejorar: la mapaternidad.
Cuando nuestr@s hij@s llegan, nos animan a mejorar como personas y también en cómo nos alimentamos. A veces ese cambio llega desde que ell@s son pequeños y otras veces nos damos cuenta un poco más tarde, a medida que vamos recibiendo la información. Lo importante es que nunca es tarde para optimizar la alimentación familiar.
Pero claro las familias no vivimos en una isla solos… ¿Cómo hacemos cuando nuestro entorno no acepta esos cambios? ¿Cómo presentar el cambio a nuestros hij@s?
Tips para explicar el cambio
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Reunir a la familia: Elegimos un buen momento donde los niños estén disponibles y atentos y explicamos que gracias a toda la información que hay hoy en día, se han dado cuenta que su alimentación no era tan sana como creían y por ese motivo quisieran generar un cambio de hábitos.
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Es importante darles protagonismo a los niños en las decisiones familiares. Incluso, luego de cierta edad, ellos mismo puede elegir qué cambios hacer o por dónde comenzar.
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Un ejemplo sería reducir el consumo de refrescos, se cambia por agua con gas a excepción de días puntuales pactados.
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Podemos utilizar algún video informativo pensado para niños, que nos ayude y oriente en la explicación y toma de decisiones.
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Conversar con el entorno directo que los cuida (o quien sea que acostumbre reglar alimentos no saludables):
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Sabemos que traen este tipo de productos como una muestra de amor, para ellos es un símbolo de atención y cariño. Pero podemos proponer distintas formas de demostrar este cariño, y en lugar de comida, pueden llevar:
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Hojas para pintar un dibujo juntos
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Una canción nueva para bailar
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Unos animalitos pintados en papel para hacer un espectáculo de títeres…
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Y si realmente quieren aportar algo para comer podría ser:
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Pinchitos de frutas
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Ensalada de fruta
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Unos palitos de licuado de fruta freezados
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Unas galletitas de avena y banana
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Aprovechar el tiempo para cocinar juntos algo saludable
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Aunque no olvidemos que lo realmente importante no son los regalos sino la visita 😉
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Tener alimentos saludables disponibles en casa, como fruta variada, o elaboraciones caseras sin azúcar como helados de palitos caseros, panqueques de avena, pan de banana, trufitas de frutos secos…
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Evitar lo que consideramos no sano en casa. Si lo tenemos medio a la vista o la mano es normal que en algún momento lo queramos y eso seguro genera conflictos.
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Si lo tenemos por si viene alguien, es mejor comprarlo en el momento que venga, en la cantidad justa y que deje de haber cuando se vaya.
Aunque pensemos que si ese algo nos hace bien, es bueno compartirlo, para que también le haga bien a nuestro entorno.
Enfrentar el entorno escolar da para otra entrada en el blog, que ya puedes encontrar con mucha evidencia científica que puedes compartir con el centro educativo.
¿Te ayudó? Comparte!
Seamos marea del cambio! Un abrazo!