Lactancia, Todo lo que debes saber

La lactancia es el alimento principal durante el primer año de vida de nuestro bebé.

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Tener una lactancia placentera donde l@s referentes de cuidado nos sintamos segur@s es bien importante. Ya que podemos encontrar muchísima información diferente que nos haga dudar respecto a ésta.

Por eso este artículo busca resolver las dudas principales. Para que puedas tener un pantallazo de cómo se puede llevar la lactancia durante los 2 primeros años de vida de tu bebé.

Es importante remarcar la importancia de sostener una lactancia materna. Ya que es el alimento 100% adaptado a tu bebé en todos los sentidos.

La leche materna aporta la cantidad de energía y nutrientes necesaria y segura para cada bebé. Además de contener factores de inmunidad y millones de microorganismos positivos que le ayudarán a tener un intestino más fuerte y seguro, reforzando su sistema inmunitario.

A mayor tiempo de lactancia materna exclusiva mayores beneficios para la mamá y para el bebé. Estos van desde la mejora en la recuperación física y emocional de la mamá hasta la disminución del riesgo de sufrir enfermedades tan importantes como: el cáncer, la diabetes, obesidad y otros desequilibrios funcionales.

Sin olvidar que es el alimento más sostenible para el planeta y económico para la familia. Aunque sus beneficios para la salud son tan importantes que esto anterior acaba siendo anecdótico.

Por eso nuestro primer paso será siempre defenderla, buscar la forma de ayudar a la familia para que pueda conciliar y sí, romper mitos.

¿Alimenta?

Durante años nos han hecho creer que la lactancia materna no era tan buena ya que su valor nutricional iba variando según el momento. SPOILER el problema no estaba ahí, estaba en cómo las personas interpretábamos eso. Y los conflictos de interés que se generaba con el mundo laboral y la venta de sucedáneos o preparados lácteos para bebés.

Por eso te dejo un top 8 de las frases que buscan aclarar algunos conceptos:

    1. La lactancia materna SIEMPRE alimenta. Su composición es sumamente estable. Si bien hay que valorar el estado nutricional de la mamá para evitar el déficit de alguna vitamina puntual, las cantidades de grasas, proteínas y “azúcares” o hidratos de carbono, son estables y están en la cantidad justa en la que los necesitan los bebés.
    2. No existen leches buenas y malas. Que la leche materna pueda tener densidades diferentes según la mamá o el tiempo en el que se da, no significa que no alimente. La leche materna es un fluido vivo que cambia su composición en base a las necesidades del momento de ese bebé. Es tan así que si se detecta que el bebé está por enfermarse le transfiere la inmunidad, que tiene la mamá, necesaria para que no lo haga o para que se resuelva lo antes posible. La leche materna cambia a lo largo del tiempo. En los primeros días de vida del bebé es diferente que la leche materna que puede tomar un bebé de 2 años. Así como también a lo largo de la toma, al principio sale más agua y proteínas y al final de la toma más grasas. Esto es algo sumamente positivo ya que se adapta en composición de energía y nutrientes a lo que realmente necesita el bebé para conseguir su máximo desarrollo y salud.
    3. El tamaño de tus pechos, o la sensación de plenitud de estos, no indica nada sobre tu producción de leche. La leche materna NO se acumula en el pecho, fluye a través de este como si fuese una canilla y se produce en el momento, a demanda, a través de la estimulación que hace el bebé mediante la succión. Por eso estos parámetros no son indicativos de cantidad.
    4. Consumir algunos alimentos o bebidas no aumenta la producción de leche. Oímos que consumir malta, cerveza y algunos alimentos pueden ayudarnos a aumentar la producción de leche. La realidad es que si queremos tener más leche la única opción es poner más seguido a pecho a nuestro bebé. LA SUCCIÓN es el único estimulador que necesitamos para aumentar la producción ya que ésta es a demanda en base a lo que el bebé necesita y como se estimula el pecho.
    5. Lo que come la mamá durante su lactancia puede producir cólicos en casos puntuales y excepcionales. En términos generales lo que come la mamá no afecta a la inocuidad de su leche, por ejemplo: Si la mamá toma agua con gas o come mucha sandía no le dará cólicos a su bebé por estar tomando la leche de esa mamá. PERO… En algunos casos puntuales sí puede afectar. En casos de alergias alimentarias por parte del bebé, principalmente la alergia a la proteína de la leche de vaca (APLV) u otras, algunas proteínas sin digerir pueden llegar a la leche materna y generar reacción en el bebé en el caso de ser alérgico. La solución no es el abandono de la lactancia sino establecer la “Dieta del amor” basada en la exclusión de los lácteos de la alimentación de la mamá.
    6. La leche materna no siempre es segura para el bebé. En casos de ciertas enfermedades como el VIH o estados como cuando la mamá ha consumido algún tipo de sustancia como alcohol, marihuana o ciertas drogas, la leche materna deja de ser segura para el bebé. Por eso lo mejor es preguntar la forma de proceder con nuestro médico. En el caso del consumo de sustancias la leche materna tendrá estos principios tóxicos mientras que la mamá los tenga en su organismo.
    7. Dar pecho puede ser complejo algunas veces pero hay profesionales que ayudan para que sea exitoso. Lamentablemente la lactancia materna no siempre es fácil de iniciar y sostener. A veces fluye de forma maravillosa pero otras no. Es importante que sepas que la lactancia materna debe ser disfrutable, no duele, no arde, es suficiente…y ante cualquier duda o dificultad por pequeña que sea, tenemos excelentes asesoras en lactancia (privadas y gratuitas) para ayudar a las familias a sostener este tipo de lactancia que tantos beneficios da.
    8. Aunque tu lactancia materna sea corta o no sea exclusiva sigue siendo muy beneficiosa. Sin dudas cada gota de leche materna aporta muchísimos beneficios. Por eso vale la pena poder dar en algún momento aunque no sea el ideal que la familia valoró al inicio. Todo suma.

Y ahora sí… ¡Empezamos!

0 a 6 meses

La lactancia es el alimento Principal y EXCLUSIVO hasta los 6 meses. Es el alimento que aporta la totalidad de nutrientes y energía que necesita tu bebé.

Ser exclusivo significa que no se puede ofrecer ningún otro líquido (ni agua, ni infusiones) ni alimentos, aunque sea para darle unas probaditas.

Siempre, independientemente del tipo de lactancia, será a demanda. El bebé empezará a mostrar signos de hambre como: abrir la boca seguido, chuparse los labios, chuparse la mano, ladear la cara buscando el pecho… y ahí es cuando debemos ofrecer. Si es lactancia materna directa de pecho ofreceremos hasta que el bebé se desprenda solo. Si es a través de mema, vasito, jeringa o cualquier otro método daremos de forma lenta haciendo pequeñas pausas para darle tiempo de mantener las correctas respiraciones y así evitar una sobre ingesta.

En esta etapa sólo se puede ofrecer lactancia materna o preparado lácteo para bebés tipo 1.

Y si te recomendaron iniciar la alimentación complementaria antes de los 6 meses es importante que veas esto:

Muchas veces cuando tenemos un bebé que está bajo de peso, nació antes de tiempo o no crece como esperamos, se suele recomendar iniciar la alimentación complementaria antes de los 6 meses.

Como demuestra la gráfica anterior, proveniente de un estudio científico de Bolivia

http://www.scielo.org.bo/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1726-89582011000200002 , esta estrategia no es correcta.

El motivo es sencillo: desplazamos el consumo de un alimento hipercalórico y completo como es la leche materna por otros de un valor nutricional menor, como son frutas y verduras que son las recomendadas en general y que tienen una baja densidad nutricional.

De 6 a 12 meses

La lactancia sigue siendo el alimento principal y protagonista. Sigue cubriendo más del 80% de las necesidades calóricas y nutricionales del bebé por eso siempre será la prioritaria a ofrecer en el caso que nuestro bebé esté con hambre.

Para complementar el pequeño déficit calórico y de algunos nutrientes incorporaremos alimentos saludables, con procesado mínimo, caseros, variados y seguros.

La lactancia seguirá siendo a demanda y prioridad.

Sólo se ofrecerá agua durante los momentos de las comidas ya que la lactancia sigue siendo la fuente de hidratación principal.

En esta etapa se puede ofrecer leche materna, preparado lácteo tipo 1 y en el caso de no tener ningún otro recurso y siempre como última alternativa, un preparado casero elaborado con leche de vaca cortada con agua y agregados de aceite y azúcar en base a la proporción indicada por el pediatra.

¿Por qué darle preparado lácteo tipo 1 (0 a 6 meses) y no el tipo 2(6 a 12 meses) ahora?

 

El preparado lácteo tipo 1 es el que se adapta mejor a las necesidades nutricionales de los bebés hasta el año. Históricamente se empezó a comercializar el tipo 2 ya que de los 6 a los 12 meses hay un aumento de la necesidad de la proteína en la alimentación del bebé. El punto importante es que esta necesidad aumentada queda cubierta con facilidad con una alimentación complementaria suficiente variada y guiada por el profesional médico especializado (donde se incluye la Nutricionista infantil).

Si además de la alimentación complementaria ofrecemos un preparado lácteo tipo 2 caemos en un exceso de proteínas y esto puede ser peligroso ya que puede sobrecargar el sistema renal del bebé, que todavía es inmaduro. Por otro lado un exceso de proteínas durante los 2 primeros años del bebé está asociado con mayor riesgo de desarrollar obesidad a largo plazo.

Por eso la mejor opción, si es que vamos a ofrecer un preparado lácteo para bebés, es que sea el tipo 1.

¿Y por qué sigue existiendo?

Por un tema de marketing. Desgraciadamente hay muchos intereses económicos en la venta de sucedáneos de la leche materna. Con el propósito de fomentar su venta durante décadas se ha hecho campaña para desprestigiar e infravalorar la validez de la lactancia materna. En la actualidad muchos países tienen fuertes políticas de protección a favor de la lactancia materna y una de las medidas es no poder publicitar el preparado lácteo tipo 1 para evitar el conflicto con esta.

Pero la industria siempre va un paso más allá y como el preparado lácteo 2 sí se puede promocionar lo sostiene y lo hace para que indirectamente se vea promocionado el tipo 1.

De 12 a 24 meses o más

A partir de este momento se inicia una nueva etapa en la que el alimento empieza progresivamente a cobrar protagonismo. Por eso se cambia el orden de presentación, primero se debe ofrecer el alimento y después la toma de leche.

Si se sigue con lactancia materna, donde hayan por lo menos 4 tomas nutritivas, no es necesario incluir lácteos de vaca con la finalidad de cubrir las necesidades de calcio.

Aunque sí se pueden empezar a ofrecer lácteos, sin agregados ni de sal ni azúcar, como: quesos frescos, yogur y leche entera sin agregados.

Un punto que debes saber es que el cambio de leche implica un tiempo de adaptación al nuevo sabor. Es importante ofrecer varias veces para que se vayan acostumbrando y para esto es fundamental no agregarle ningún tipo de sabor dulce como azúcar agregado.

El punto importante es no sobrepasar los 500 ml de leche/lácteos por día. Hay varios motivos de esta recomendación. El primero es que un exceso de lácteos puede favorecer micro hemorragias intestinales, que no se pueden detectar a simple vista, favoreciendo la aparición de anemia. La anemia durante la primera infancia tiene un impacto negativo en el desarrollo cognitivo y motor de los peques. Por otro lado un consumo elevado de lácteos en esta etapa, donde su velocidad de crecimiento es más lenta, hace que tengan menos apetito y puede desplazar el consumo de otros alimentos haciendo que el peque tenga una alimentación poco balanceada.

¿Y si toma más de 500ml?

Si al inicio el consumo es más elevado se puede disminuir la cantidad de leche ofrecida o recurrir a combinar con un preparado lácteo para así no caer en un exceso de proteínas.

¿Qué onda las “leches” vegetales? ¿Se pueden dar como sustitutos de leche de vaca?

Las bebidas vegetales o leches vegetales tienen un perfil nutricional muy diferente a la leche de vaca. Su valor calórico es sumamente bajo, tiene aportes prácticamente nulos de micronutrientes como el calcio, aunque sean elaboradas en casa.

Por ese motivo están contraindicadas darlas como sustitutos de la leche de vaca hasta los 3 años.

Sí se pueden utilizar en elaboraciones como algún licuado, bizcochuelo, cremas…

Si tu peque tiene una alergia a la proteína de la leche de vaca es importante personalizar para garantizar que cubra las necesidades de nutrientes y calorías que necesita sustituir.

En resumen:

 

Espero que esta información te ayude en tu camino resolviendo las dudas principales que suelen llegar a mis redes sociales

@raquelvillegasnutricionista sobre la temática.

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