Receta ideal para los amantes de las gelatinas saludables: fácil, natural y deliciosa
Esta receta está inspirada en el postre que se consume en Rivera y ciertas zonas de Brasil (curiosamente me enteré mientras se la daba a probar a Clarisse de Mamon.uy) allí se llama sagú.
Antes de empezar a explicarte en qué consiste… quiero que sepas que mi primer contacto con la tapioca fué en un hospital. La tapioca está hecha a partir de la fécula de mandioca que a su vez es un derivado de la mandioca, un tubérculo.
Es de fácil digestión y generalmente se tolera muy bien a nivel intestinal por eso lo usan en los postoperatorios de algunos hospitales de España.
No tiene gusto a nada su cualidad principal es otorgar una textura gelatinosa a las elaboraciones. Esta cualidad la hace una habitual en las mezclas de harinas sin gluten.
De hecho la primera vez que la probé fué con un caldo de pollo… pero me gusta más en las versiones dulces y esta es la receta que se me ocurrió como sustituto saludable de las gelatinas.
Así que vamos allá:
Vas a demorar en realizar esta receta unas 5 horas.
– 4 horas y media, aprox las destinamos al remojo de la tapioca.
– 30 minutos a cocinarla junto el resto de ingredientes.
– No te preocupes que su nivel de dificultad es bajo y te daré unos tips para que te salga espectacular, ingredientes que rinden unas 3 Porciones:
– 2 Naranjas peladas, sin semillas
– 2 vasos de agua (la cantidad de agua depende de lo espeso que te guste)
– 1/4 de taza de tapioca
– 1/4 de taza de pasas de uva

Preparación:
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- 4 horas antes de que queramos realizar la preparación ponemos la tapioca en remojo con 1 vaso de agua.
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- Al empezar la elaboración, picamos en dos o tres trozos cada pasa de uva y reservamos.
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- En un vaso de mixer o la licuadora, licuar la naranja entera hasta que quede bien homogénea y sin pedazos grandes.
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- Verter en una olla todos los ingredientes: la tapioca remoja junto con su agua, si quedó, 1 vaso de agua, la naranja licuada y las pasas de uvas.
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- Empezar a cocinar. Se debe ir moviendo de vez en cuando hasta que empiece a estar bastante caliente el agua entonces removemos constantemente hasta que las bolitas queden totalmente transparentes. Apagamos dejamos entibiar y están prontas.
Aunque al principio nos puede parecer que queda excesivamente líquido una vez que dejamos entibiar queda una textura más gelatinosa llena de bolitas chiclosas.
A los peques les encanta la sensación que tienen cuando las mastican y rompen en la boca.
Además en esta proporción tienen un gustito suave a naranja.
Aunque si les gustan mucho más las bolitas y no tanto el caldito… pueden hacerlo con menos agua para que les quede más espeso y les sea más fácil encontrarlas.
Tip extra: Idealmente esta receta se presenta sin azúcar agregado ya que tiene el azúcar natural de la naranja y las pasas de uva… pero si en casa aún están en una fase muy dulcera… pueden agregarle un poquito e ir reduciendo de forma progresiva para acostumbrar su paladar sin grandes rechazos.
Es ideal para comerla este verano bien fresquita de la heladera seguro que se convierte en la merienda estrella.